¿Por qué algunas proteínas te caen pesadas?

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Si alguna vez tomaste un batido de proteína y terminaste con hinchazón, gases o malestar digestivo, no te pasó solo a vos. Muchas personas sienten que algunas proteínas “les caen mal” o que su cuerpo no las tolera bien. Pero la verdadera razón suele estar en la calidad del producto y su formulación, no en tu cuerpo.

  1. La raíz del problema: lo que no ves en la etiqueta

    No todas las proteínas son iguales. Aunque en la etiqueta digan “pure whey protein” o “100% whey”, muchas fórmulas comerciales incluyen edulcorantes, saborizantes, espesantes, gomas y rellenos que alteran la digestión.
    Estos aditivos hacen que el batido sepa más dulce o tenga una textura “cremosa”, pero también pueden irritar el sistema digestivo y generar inflamación.

    Además, muchas marcas hacen mezclas de proteínas —por ejemplo, whey concentrate, isolate, caseína, proteína de soya o colágeno hidrolizado añadido, etc— y las presentan como si fueran “puras”. En realidad, esas combinaciones suelen contener lactosa, grasa, residuos de caseína y trazas de soya o gluten, que si sos sensible o intolerante, pueden provocarte gases, distensión abdominal o malestar digestivo.

  2. Intolerancia a la lactosa o a las proteínas lácteas

    La lactosa es el azúcar natural de la leche. Si tu cuerpo no produce suficiente lactasa —la enzima que la digiere—, la lactosa pasa intacta al intestino, donde las bacterias la fermentan y generan gases.

    Por eso, si después de un batido sentís pesadez o hinchazón, lo más probable es que el problema sea la lactosa residual.

    La solución es sencilla: buscá una proteína aislada (whey isolate), que tiene la lactosa prácticamente eliminada, o una proteína vegetal como la de arveja o arroz, naturalmente libre de lactosa.

  3. Aditivos que sabotean tu digestión

    Muchos productos usan ingredientes como goma guar, carragenina, maltodextrina, sucralosa, emulsificantes, colorantes, acesulfame K o sabores “naturales” artificiales para mejorar sabor y consistencia.

    Estos aditivos pueden alterar tu microbiota intestinal o ralentizar la digestión.
    Con el tiempo, acostumbran a tu cuerpo a sabores excesivamente dulces y pueden causar inflamación leve crónica.

  4. Tu microbiota también tiene voz

    El microbioma intestinal es un ecosistema vivo que influye en tu digestión, tu inmunidad y hasta tu estado de ánimo. Cuando consumís suplementos ultra procesados o con químicos innecesarios, ese equilibrio se altera.

    Una proteína limpia, libre de aditivos, puede ayudarte a mantener una digestión más ligera y una absorción más eficiente.

  5. Cómo elegir una proteína que te caiga bien

    • Preferí fórmulas simples, con un solo ingrediente (por ejemplo, cualquier proteína de Pura Prote: Whey Limpio e ISO Limpio o Arveja Orgánica).
    • Evitá los saborizantes artificiales o “naturales” ambiguos.
    • Si sos sensible, empezá con media porción y observá cómo responde tu cuerpo.
    • Acompañá tu batido con suficiente agua y una alimentación rica en fibra y probióticos naturales.

Cuando una proteína te cae pesada, no es tu cuerpo el problema: es lo que la marca puso en el tarro.

Optar por proteínas limpias, puras y sin aditivos no solo mejora la digestión, también te ayuda a sentirte liviano, absorber mejor los nutrientes y mantener una relación más saludable con la comida.


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